Muchos arreglos son los que se hicieron desde la gestión del intendente Pablo Bruera, pero el problema es que lo que se hizo resulta un poco superficial.
¿De qué sirve que pinten los cordones de la veredas, que ponga carteles en las plazas o que arreglen sus juegos cuando varias calles de la ciudad todavía se encuentran en estado decadente?
Pareciera que lo que se está tratando de hacer es solamente lavar la cara del centro y sus alrededores y mientras tanto los ciudadanos que viven por fuera de los límites "visibles" de la ciudad no reciben un mísero arreglo ni en sus calles, ni en sus barrios.
Yo tengo la suerte de vivir en una zona asfaltada, pero cuando paso por una calle de tierra me doy cuenta de lo que sufren los que viven allí y no es cuestión de mirar para otro lado, sino de hacerse cargo de lo propio y lo ajeno, de ser solidarios y buenos vecinos, porque todos vivimos en la misma ciudad.
Además, no es que están llenas de agua sólo cuando llueve, sino que es algo constante, por lo que son mal llamadas "calles de tierra", en realidad son "calles de barro".
A mi no me pone contenta ver una plaza nueva, árboles plantados en una rambla, un ferroautomotor en la ciudad, cuando todavía ciento de familias platenses viven en medio del barro.
Una vez que se solucionen lo problemas más profundos, como por ejemplo la falta de asfalto, ahí sí estaré contenta con esas pequeñeces con las que pretende conformarnos el señor intendente.
Susana Gómez.
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